martes, 4 de noviembre de 2014

                                                            CÁRCELES

La población carcelaria está compuesta en general por gente muy joven, grandes o pequeños delincuentes en la flor de la vida, que en su inmensa mayoría deben a la droga el haber sido devorados por el Código Penal. De hecho, si la droga se legalizara, las cárceles, hoy abarrotadas, quedarían prácticamente vacías y podrían convertirse en parques infantiles, en bibliotecas públicas, en auditorios o en casas de cultura, pero en todo caso habría que dejar algún centro penitenciario como residencia de ancianos, destinada a esos distinguidos caballeros, casi de la tercera edad, que deberían ser sus inquilinos naturales, políticos corruptos, ladrones financieros, carcamales muy refinados, que han atracado bancos desde sus propios despachos. En cierta ocasión, en la cárcel de Tenerife, después de un recuento vi entrar en el comedor la larga reata de presos en chándal y bambas, casi todos chavales capturados por la droga. Paradójicamente el último de la fila era un sesentón, muy bien vestido, quien a duras penas podía arrastrar las babuchas. ¿Qué hace aquí este hombre tan mayor? —pregunté—. “Ha emitido más de 100 cheques sin fondos” —me dijo un celador—. Eran tiempos en que un viejo como este aún despertaba cierta ternura viéndolo en la cárcel con su diseño de pobre diablo, como un pícaro estafador a la antigua entre mozalbetes marginales y otra carne de cañón. Hoy el paisaje carcelario ha cambiado. En los patios y galerías aparecen unos señorones con la papada bronceada y las cocochas bruñidas, que han llegado a la cárcel desde la cloaca de la política o directamente desde los restaurantes de cinco tenedores en cuyos reservados alcaldes y concejales han intercambiado los dientes con ciertos tiburones. El dueño de un famoso asador, que durante años ha atendido a financieros, políticos y empresarios de éxito se lamentaba: “Tengo mi establecimiento lleno de imputados. ¿Qué será de este negocio si a mis mejores clientes los meten en prisión? A este paso tendré que hacer catering para Alcalá-Meco”. Tal como vienen los telediarios habría que despenalizar la droga aunque solo fuera para dejar sitio en las cárceles a estos ancianos, mangantes distinguidos, los nuevos delincuentes encorbatados, que van a necesitar cada día más espacio.

El tema de este texto es el protagonismo de la corrupción. Trata sobre el punto de vista de un hombre hacía las cárceles, nos habla también sobre si se legalizarán las drogas, pero eso sería algo muy equivocado en las cárceles ya que sería muy peligroso traficar con drogas. Lo bueno es que en estos tiempos solo entran políticos y no se requiere tanto las drogas.

La introducción de este texto son las dos primeras líneas del texto. Luego viene el desarrollo desde la línea ''De hecho... hasta ..... para Alcalá-Meco''. Y por último la conclusión serían las últimas 3 líneas desde ''Tal como.... hasta .... más espacio''.

Este texto me ha hecho pensar y reflexionar respecto las drogas, la gente tiene razón respecto al traficar con drogas (que son sustancias que no son legalizadas en el país).Pero en el caso de que estuviera permitido en las cárceles, la gente moriría, provocaría asesinatos, sería una locura, por mi parte. Además, que el tráfico de drogas es un principal delito por lo cual la gente va a la cárcel.
Con esto me quiero referir a que estoy de acuerdo que no se legalize las drogas en las cárceles, porque estoy totalmente de acuerdo con que se condenen a las personas que trafican con drogas, ya que es un grave delito que puede causar muchas enfermedades, canceles y muertes. Ahí que tener mucho cuidado porque cada día que pasa la gente trafica más con sustancias prohibidas.

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